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Descubre esta rotunda casa de hormigón donde la naturaleza y el arte compiten con las mejores vistas sobre Atenas
Semiescondida en un paraje natural, esta casa de hormigón, obra del estudio Kallos Turin, logra una armonía perfecta entre naturaleza y arquitectura.
La cocina de esta casa en Atenas es increíblemente luminosa. Los muebles son de Boffi y la isla de acero inoxidable, de La Cornue. Más fotos
Una casa de hormigón, rodeada de naturaleza y con unas vistas inmejorables
Para crear esta casa de hormigón que juega con las formas y la luz para ensalzar la sublime colección de arte africano que atesoran sus propietarios, Stephania Kallos y Abigail Turin tuvieron que agudizar su imaginación.
A menudo, los arquitectos se ven en la tesitura de tener que crear y construir en terrenos difíciles o respetar reglas estrictas. Afortunadamente, para cada desafío hay siempre una solución, que puede llegar a convertirse en un verdadero rasgo diferencial. Este ha sido el caso de la primera obra en Grecia del estudio de arquitectura y diseño Kallos Turin, con base en Londres y San Francisco.
Dos obras de la pintora mozambiqueña Cassi Namoda presiden esta estancia, junto a una lámpara de los años 60, de Hans-Agne Jakobsson; una alfombra de Kasthall y una daybed a medida, de Kallos Turin, con telas de Pierre Frey para los cojines.
Entorno y arquitectura, inseparables
A la hora de abordar el proyecto, Kallos y Turin tuvieron que ajustarse a los poco flexibles códigos urbanísticos de Filothei, un barrio acomodado en el nordeste de Atenas que se levantó en los años 20 como ciudad-jardín. Las responsables de este exquisito ejercicio resolutivo abordan cada uno de sus trabajos desde un enfoque holístico, emulando al gran Gio Ponti.
"El entorno, los interiores y la arquitectura a menudo se aíslan y se consideran tareas separadas. Para nosotras, sin embargo, es esencial pensar en todos ellos al mismo tiempo y dejar que unos influyan en los otros", nos cuentan.
En el dormitorio, sillón Modelo 770, de Joseph-André Motte, de 1956. El cabecero y las mesillas son obra de Kallos Turin, con tejidos de Rose Uniacke y ropa de cama de Once Milano
El hormigón, la estrella
No dudaron ni un momento a la hora de elegir un material para que se convirtiera en el protagonista absoluto: "El hormigón es a la vez duro y blando, opaco y luminoso, natural y artificial. Vacila entre estas condiciones de un modo que lo mantiene vivo. Aunque ya no se considera estrictamente ecológico, nos sigue gustando por su durabilidad. Y nos encanta que nunca haya que pintarlo", añaden. Así, no es de extrañar que encontraran inspiración en el nuevo brutalismo del monumental Long Museum de Shanghái, obra de David Chipperfield –con el que ambas trabajaron antes de lanzar su propia empresa–, y en los deliciosos y extravagantes follies (o caprichos, en español), unas pequeñas construcciones, a menudo de corte romántico, presentes en jardines.
Las vistas panorámicas de las que disfruta la vivienda. La bella Atenas
De igual manera, la ciudad de Atenas fue una fuente inagotable de ideas:
"En nuestra primera visita al proyecto nos obsesionamos con una serie de casas en la calle Dionysiou Areopagitou que encarnan el espíritu del modernismo ateniense de las décadas de los 50 y los 60.
Estudiamos sus magníficas puertas antiguas de bronce. Disfrutamos especialmente al descubrir la vivienda de Leandros Dragonas, obra de Perikles Sakellarios, el arquitecto que trabajó con Walter Gropius en la embajada de Estados Unidos. La construcción vecina, igualmente inspiradora, fue diseñada por Emanuil Vourekas, autor de los emblemáticos hoteles Hilton Atenas y Astir Palace, en Vouliagmeni".
Dos de las constantes del proyecto: las líneas curvas para contrarrestar la rigidez y dar ritmo a los recorridos y la voluntad de que el jardín abrace la estructura
Formas rotundas
A diferencia de estos referentes, aquí el dúo creativo matizó la rotundidad y la rigidez del hormigón suavizando las líneas que conforman el edificio. Al aproximarnos a la entrada, la fachada se curva hasta llegar a la puerta y, una vez dentro, ese muro exterior se transforma en una escalera ovoide que recorre en espiral los cuatro pisos, abriéndose finalmente a las amplias vistas de la ciudad.
A pesar de que la luz rebosa en las estancias principales, varias oquedades cuidadosamente ubicadas protegen las obras de arte del sol.
Los coloridos cuadros de Pamela Phatsimo Sunstrum, nacida en Botsuana, encuentran su lugar en la subida hacia las plantas superiores, mientras que las vibrantes figuras de la mozambiqueña Cassi Namoda descansan cerca de una daybed hecha a medida por Kallos Turin. Estas piezas fueron, precisamente, uno de los factores fundamentales en el planteamiento del proyecto:
"Determinaron muchas de las decisiones relativas a las paredes, desde su altura hasta su composición. Queríamos que sirvieran de telón de fondo para la sólida colección de los propietarios, pero no que fueran algo neutro. Buscamos aportar textura y densidad a la superficie expositiva. En las paredes blancas, por ejemplo, añadimos un arco curvado en el techo para borrar la línea horizontal que detiene la mirada", explican las creativas.
El verde que lo cubre todo El jardín, proyectado en colaboración con el paisajista griego Thomas Doxiadis, ha sido también decisivo a la hora de contrarrestar la dureza de la propuesta arquitectónica, incluyendo jardineras en cada uno de los niveles –adaptándose a la topografía accidentada del terreno– con flora ya presente en el ecosistema protegido que rodea la casa. El objetivo es crear en una simbiosis entre el límite de la ciudad y la naturaleza: "Buscamos que el paisaje se extienda por encima y alrededor de la estructura, con la idea de que el verde la acabe engullendo por completo", apuntan. El resultado es un espacio cálido, matérico y vivo en el que el arte, la luz y la vegetación van de la mano.
La estructura de hormigón aparece, con su figura escultórica y geométrica, entre la vegetación autóctona del barrio ateniense de Filothei.
Las puertas de bronce de las casas modernistas de Atenas sirvieron de inspiración para la entrada principal de la vivienda.
En la pared, obra de la pintora estadounidense Kara Walker, con su característico estilo de siluetas negras con las que ahonda en cuestiones como la identidad y la raza. En torno a ella, un par de sillas Botolo, de Cini Boeri para Arflex; lámpara Clic-Clac Terra (lampada 092), de Dimorestudio; cojines con telas de Rose Uniacke y candelabros de plata, del escultor griego Takis.
La escalera, concebida también como espacio expositivo, con obras de la pintora botsuana Pamela Phatsimo Sunstrum.
En una de las estancias, la clásica lámpara Arco, de Achille Castiglioni para Flos; sofás Serie Up, de Gaetano Pesce para B&B Italia; mesa baja, de Selene Privitera; y mesita auxiliar Lens Table, de McCollin Bryan.
El baño, revestido de cuarcita Botanic Green, con una lámpara de araña, de Toni Zuccheri para Venini, realizada para un hotel de Capri y procedente de la colección personal de la conocida marchante de arte Nina Yashar.
La piscina de la vivienda, con vistas a Atenas.
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