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Una pareja transforma con sus propias manos un bungalow soviético de los 60 en una colorida casa de vacaciones de 30 m2 ¿Herramientas para renovar esta casa de vacaciones? Mucho estilo, sentido del color ¡y un poco de bricolaje!
Verano interminable en Brandemburgo: este bungalow de la RDA brilla ahora con los colores más bonitos, dando forma a la casa de vacaciones perfecta.
Una pareja transforma con sus propias manos un bungalow soviético de los años 60 en una colorida casa de vacaciones de 30 m2
¿Cómo es una casa de vacaciones soviética? La República Democrática de Alemania, también conocida por su acrónimo RDA, fue el segundo estado alemán nacido el 7 de octubre de 1949, cuatro años después del final de la Segunda Guerra Mundial, que quedó bajo control e influencia de la Unión Soviética.
Cualquiera que haya visto la película Good Bye Lenin! (2003), conocerá la escasez y complicaciones de vivir en la RDA, donde el bricolaje era a menudo una pura necesidad debido a la falta de recursos.
Algo que vivieron los vecinos de la urbanización Netzener See, al suroeste de Potsdam. Los cuarenta y cinco bungalows situados en un bosquecillo a orillas del lago fueron construidos por los propios propietarios, los últimos en los años 80.
El mueble de cocina en tonos rosas, junto a una ventana. La lámpara es el modelo Melt, de Tom Dixon.
Una casa de vacaciones rodeada de verde junto al lago. La pareja protagonista de esta historia, Julia Carloff-Winkelmann, que trabaja en una empresa de recursos humanos, y Jan Winkelmann, al frente de una galería de arte en Berlín, han convertido uno de los bungalows en una casa de vacaciones para ellos y su hija adolescente. Para llevar a cabo la reforma, contaron con la ayuda de amigos, especialmente, de cara a tirar muros y colocar el suelo de terrazo.
Cuenta Jan, que ya de adolescente le gustaba trabajar con las manos; por eso, el bungalow fue un proyecto más que bienvenido durante el parón laboral que muchos sufrieron durante la pandemia —la pareja compró esta casa de vacaciones para reformar en 2020. A lo largo de 2025, desvelan, se pondrán manos a la obra con el jardín.
El nuevo suelo de terrazo gris claro unifica visualmente los espacios de esta casa de vacaciones.
En esta urbanización hay cuarenta y cinco bungalows.
Colores suaves para un eterno verano
El exterior del bungalow es sobrio, con un tejado sencillo y paredes blancas; en el interior, los colores deslumbran bajo la luz natural.
Las paredes brillan en azul claro y amarillo y los frentes del mueble de la cocina son rosas. Pero hay más. La encimera de color berenjena y los azulejos del baño rojo intenso terminan por rematar los alegres espacios de la casa de vacaciones. Los Winkelmann han combinado los colores con un instinto profesional, dando forma a una atmósfera de eterno verano, lo que no es poco teniendo en cuenta el clima tan cambiante de esta zona en Brandeburgo, al este de Alemania.
Otro de los importantes trabajos de la reforma tienen que ver con el cambio de distribución. El bungalow tiene una superficie de 30 metros cuadrados, pero gracias a una inteligente distribución de las habitaciones, da sensación de amplitud. La entrada conduce directamente al salón con cocina americana, seguido del dormitorio con alcoba y cuarto de baño.
Con una superficie de solo 30 metros cuadrados, el bungalow parece sorprendentemente espacioso. Se utilizaron algunos trucos para aprovechar al máximo el espacio. Por ejemplo, la pareja amplió el alféizar del salón para no necesitar una mesa de comedor adicional. Se colocó una ventana alargada en la pared, encima del mueble de la cocina. La luz y las vistas adicionales hacen que la habitación parezca más grande de lo que es en realidad.
En lugar de una mesa de comedor, como la vida suele transcurrir fuera de todos modos, un alféizar extra ancho es suficiente para comer y trabajar. Los taburetes son de Tiptoe.
El baño en rojo intenso es un espacio amplio y cómodo.
Cómo reformar una casa de vacaciones con la ayuda de amigos
“Un amigo arquitecto nos aconsejó instalar la nueva ventana. Y un ingeniero de estructuras calculó si el viejo muro resistiría la intervención”, cuenta la pareja.
Los berlineses también buscaron ayuda profesional para la electricidad —las instalaciones eran de los años 60 y había que sustituirlas por completo. La antigua caja de fusibles de metal macizo en la pared trasera del bungalow recuerda su estado original.
También fue útil un manual con el árido título de Proyectos de construcción sin procedimientos, publicado hace años por el estudio de arquitectura bplus de Berlín.
En él se explica qué medidas de construcción pueden llevarse a cabo sin tener que presentar una solicitud de obra.
La planta de la casa de vacaciones se ha rediseñado por completo. La cama está situada en una alcoba junto al cuarto de baño. En la pared, obra del artista berlinés Gerold Miller.
Un interior con mucho diseño y arte
Jan Winkelmann también trabajó con maquetas a la hora de diseñar el interior. En la obra, colgó un cubo del techo con una cuerda para comprobar si una lámpara colgante sería la solución adecuada para el salón. El resultado: demasiado dominante. Ahora, la lámpara de techo Melt, de Tom Dixon, proporciona una luz atmosférica.
La luminaria sobre el mueble de cocina es el diseño Ixa, de Foster & Partner para Artemide. Por su parte, los muebles de cocina son de IKEA, con una encimera de linóleo de un carpintero y tiradores metálicos de la marca sueca Toniton. Y como Winkelmann siente una gran pasión por el arte contemporáneo desde su juventud, no podían faltar algunas obras seleccionadas.
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