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Una interiorista transforma un antiguo taller de 40 m2 en un sensacional piso pequeño de techos acristalados: “Estaba en un estado lamentable”
De espacio en ruinas a casa de revista. Descubre una renovación radical llena de ideas inspiradoras para cualquier piso pequeño.
Un piso pequeño lleno de encanto, ¿verdad? La ventana ofrece una vista única del cementerio de Montmartre. Lámpara de pie Sampei 290, de Davide Groppi (Nedgis); lámpara de suspensión Aplomb, de Foscarini (Nedgis).
Una interiorista transforma un antiguo taller de 40 m2 en un sensacional piso pequeño de techos acristalados: “Estaba en un estado lamentable”
El cementerio de Montmartre es un lugar histórico para los francesesz. Entre las tumbas de personalidades como Jeanne Moreau, Stendhal, François Truffaut, Pierre Cardin o Émile Zola, esta institución parisina cuenta con un patrimonio artístico único, además de árboles y bonitas zonas ajardinadas. Hoy, Mathilde Cavéla, dueña de este encantador espacio ubicado en un edificio de principios del siglo XX puede contemplarlo muy de cerca.
El piso, que la también interiorista encontró “en un estado lamentable”, consta de una sola estancia de 40 metros cuadrados.
La reforma empezó por aislarlo y adecuarlo a las normas actuales, antes de crear una nueva distribución en planta que incluía un salón y un dormitorio. El reto consistió en liberar el espacio necesario para alojar a cuatro visitantes y recuperar el carácter original del lugar. Bajo el linóleo dañado, se recuperó el parqué original y se tiñó para crear un aspecto más distintivo.
El gran techo de cristal se repintó de blanco para que entrara más luz y se fundiera con las paredes de un piso pequeño en el que te quedarías a vivir.
Al piso se accede a través de un patio arbolado. En el interior del antiguo taller, un gran techo acristalado, con ventanales y ventanas Velux, baña el espacio de luz solar.
La cocina, abierta al salón, está acabada en madera de okoume. Grandes espejos para ampliar visualmente este encantado piso
La cocina, abierta a la sala de estar, incluye una zona de comedor con un banco de madera de okume alrededor de una mesa de Mortex hecha a medida.
El tabique que separa el dormitorio del salón está adornado con un techo de cristal curvado, “para dejar pasar la luz, preservando al mismo tiempo la intimidad entre las dos estancias”. Los altos armarios de la cocina están ocultos por espejos remachados, que también amplían visualmente la estancia.
En cuanto a la decoración, todo gira en torno al sofá cama de color verde, primer elemento introducido en el piso. “Es difícil encontrar un sofá cama bonito, y yo quería uno verde”, explica Mathilde Cavé.
Este punto de partida alimentó después la composición general, desde el asiento del banco de tela Nobilis, también verde, hasta la madera oscura de los armarios de la cocina. Se añadieron cortinas sobrias con ribetes negros, "para dar un toque de sofisticación".
La interiorista también dio un toque de color, con objetos como velas, cristalería de Margaux Keller y esculturas de Léontine Furcy.
Frente a la cocina, un gran póster de época contribuye a dar al lugar un aire art nouveau. Impregnado de la historia de Montmartre, recuerda el pasado del barrio como cabaret por excelencia.
El mobiliario es una mezcla de inspiración antigua y contemporánea. Apliques Vertbois (Nedgis). Mesa de comedor a medida (The Concrete Table). Jarra y vasos de Margaux Keller. Banqueta de Dena France. Póster de Galerie Estampe Moderne et Sportive.
En el dormitorio, Mathilde Cavé ha puesto el acento en la luz: el amarillo intenso de las paredes, la ventana Velux y la claraboya sirven a este propósito, dando cuerpo y aliento a esta pequeña estancia de apenas 9 metros cuadrados. Se diseñó un cabecero de obra, “sobrio y funcional”, que luego se revistió con diversos adornos.
En el dormitorio, se eligió el amarillo por su efecto luminoso. Tiradores en acabado carey, de Nastassia Brame; ropa de cama, de Bonsoirs.
El cuarto de baño, de estilo lúdico, combina azulejos blancos y lechada roja. Grifería Treemme (Ceramica).
En el cuarto de baño, el suelo verde hierba contrasta con las juntas coloreadas.
"Es un poco como Rolland Garros", ríe la interiorista, que ha diseñado este cuarto de baño como un parque infantil, con un ambiente especialmente lúdico.
Una vez más, la luz inunda la estancia a través de dos aberturas.
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