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No te creerás que esta casa luminosa y colorida sea un viejo piso interior de tan solo 65 metros cuadrados
Espacios diáfanos, materiales que potencian la luz y colores pastel se conjugan para dar nueva vida a un piso madrileño de los 60 cuyas ventanas dan a un patio de luces.
Una casa luminosa que sabe sacarse partido Yeyé Estudio es conocido por saber ver el potencial de viejos pisos sin aparentemente mucho valor… y lograr convertirlos en refugios de moda donde todos queremos vivir. Por eso tiene sentido que estén detrás de esta reforma en Madrid.
Vista desde la entrada de la casa.
“La realidad del mercado inmobiliario español es que el 80% de las viviendas requieren una reforma integral", nos contaba Paula Mena, al frente del despacho. “Lo normal es encontrarse viviendas con mucha antigüedad (en Madrid, la media es de más de 53 años), que responden a formas de vida de hace medio siglo, por lo que la principal ventaja de esa (casi necesaria) reforma, es adaptar el piso a tus necesidades y crear un espacio que te represente, a diferencia de comprar un piso reformado, donde siempre vas a tener que adaptarte a un espacio existente”.
Mesa Tulip, sillas Cesca y lámpara PH5 de los dueños.
Teniendo en cuenta el estado de estas viviendas, es difícil saber si merece o no la pena apostar por ellas. De hecho, la pareja de dueños de este piso en Marqués de Vadillo, formada por un arquitecto y un ilustrador, no acaban de decidirse entre dos. “Nosotras, al ver ambas opciones, no tuvimos ninguna duda: aunque, a priori, el piso echaba para atrás por el estado en que se encontraba y el sinfín de tabiques que compartimentabantoda la vivienda, la casa tenía mucho potencial, pues la estructura y las instalaciones nos permitían jugar con la distribución para mejorar muchísimo el espacio”, recuerda Mena.
En la cocina y la terraza se emplearon azulejos de CINCA, “una fábrica con gran tradición situada en Portugal”. La encimera de plástico reciclado es de Revolución Limo.
Un cambio radical de distribución en pos de la luz
La casa, de los 60 e interior, tenía en origen tres dormitorios, cocina separada, entrada, “pasillo infinito”, baño y lavandería ajustados en tan solo 65 metros cuadrados. Con el proyecto, la vivienda se ha quedado con un dormitorio principal y un despacho, un baño y un amplísimo salón comedor con cocina abierta y terraza completamente integrada en el espacio.
En el salón, baldas de plástico reciclado. Cambiamos la distribución de forma radical, manteniendo a la entrada de la vivienda el dormitorio principal y el despacho, minimizando al máximo el pasillo, y sacando espacio para almacenaje extra (que en casas pequeñas siempre viene bien). El baño se coloca a continuación, delimitado con un tabique curvo para hacer la transición lo más amable posible”, explica Mena. “La zona de la cocina queda enmarcada entre esa curva y el comedor, dejando el salón lo más liberado posible. También abrimos al máximo la terraza para hacer que forme parte del espacio, creando así su particular oasis personal”.
“Nuestra pieza favorita es la mesa plegable/cubre radiador”, explican las diseñadoras. “Querían un rincón flexible para teletrabajar, pero sin recargar el espacio. Por eso, decidimos crear esta pieza, que deja el salón lo más liberado posible en el día a día”.
Todos estos cambios están orientados a amplificar la luminosidad, por lo que se llevaron a cabo ingeniosas intervenciones como la de sumar una ventana circular en el baño para introducir luz natural (es el único espacio ciego de la vivienda), integrar un espejo en la entrada, volcar las zonas comunes a la fachada del patio de manzanas, la zona más clara de la vivienda.
La terraza arroja la máxima luminosidad al estar forrada de cristal.
El almacenaje se resolvió a través de la creación de carpintería a medida: “En el dormitorio, diseñamos baldas en la parte inferior del armario a modo de mesita, para hacer más cómodo el espacio. Además, utilizamos paneles de plástico reciclado para crear baldas de lado a lado del salón para todos los libros”, recuerdan desde Yeye Estudio.
Estantería baja de Tylko, con acabado en blanco roto y bordes en azul marino. Materiales sostenibles y mucho color
“El mayor reto fue, sin duda, la elección de materiales, teniendo en cuenta todos los inputs de los clientes: debían ser sostenibles, debíamos jugar con diferentes texturas, el color era fundamental, pero, además, tenían que fomentar la entrada de luz”, recuerda Mena.
“Nadie diría que se trata de un piso interior, ya que al jugar con la distribución y los colores hemos conseguido que la luz inunde el espacio, y que esa vegetación presente en el gran patio de manzanas invada la terraza y se meta en el interior de la casa”, cuenta Mena.
Con estas premisas, desde Yeyé Estudio optaron por un alicatado blanco en diferentes formatos para cubrir cocina, terraza y baño, combinado con una original lechada azul oscuro, todo ecológico.
La encimera de la cocina, por su parte, está realizada con plástico 100% reciclado, y posee también el blanco como color principal, unido a pequeñas motas de colores vivos cuyas tonalidades provienen de cubiertos y pequeños electrodomésticos reciclados.
El baño cuenta con una ventana circular para introducirla luz natural en el único espacio ciego de la vivienda. "Estos topos casan perfectamente con la alegría del interior, tintado de amarillo en puertas y rodapiés y salmón en tuberías y radiadores. “En Yeyé Estudio, siempre pedimos una imagen de referencia para tener un punto de partida del proyecto, una imagen que inspire y motive a nuestros clientes, y en torno a ella definimos todo el proyecto. Pero en este caso, les fue imposible elegir una sola, de modo que nos mandaron tres: un pliego de una revista, con una imagen de Perfume Giniuscon unos colores supersaturados; un díptico de dos lienzos dibujados por uno de los clientes y un póster con un cuadro de Matisse. Que un cliente venga con este tipo de referencias no nos puede gustar más: es una señal de que podemos jugar con los materiales, los colores y las texturas. La mezcla era arriesgada, pero divertida”, rememora Mena.para el baño, teselas de Hisbalit, mucho más pequeñas, que es un material fabricado en España con vidrio reciclado.
La casa se ha pensado también para la comodidad de los dos gatos de la pareja. Con todas estas decisiones, a las que se unen muebles icónicos de la colección de los dueños, Yeyé Studio ha dado a luz un piso muy pop: “Creo que hemos conseguido crear un piso alegre y lleno de personalidad”, definen desde el despacho, y no les falta razón.
En el baño, teselas de Hisbalit, mucho más pequeñas que las de la cocina, fabricadas en España con vidrio reciclado.
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