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Una pareja apasionada de los muebles de segunda mano convierte un loft de 120 m2 en un hogar versátil y luminoso
Clara Cornet y Luca Pronzato son la pareja de moda en París; ella trabaja en comunicación y él es el director creativo de unas cenas itinerantes que nadie quiere perderse. Juntos han reformado un loft que decoran con muebles de segunda mano y mucho diseño.
Una pareja apasionada de los muebles de segunda mano convierte un loft de 120 m2 en un hogar versátil y luminoso
¿Solo apasionados de los muebles de segunda mano? Eso es solo el principio. Vamos a demostrarlo con un ejemplo.
A principios de octubre, Clara Cornet y Luca Pronzato a través de Zoom; era el último día de la Semana de la Moda de París. “Acabamos de volver de Disneylandia para asistir al desfile de Coperni”, dice Cornet. "Llevamos a nuestro hijo Leo de sorpresa para que conociera a Mickey".
Solo en esa semana de moda y glamour, su proyecto conjunto de cenas pop-up We Are Ona ha organizado experiencias culinarias para firmas como Valentino, Chanel y Balenciaga.
Así es un día cualquiera en la vida de esta joven y ajetreada familia. Porque en París siempre es la semana de la moda, del diseño o del arte.
Luca Pronzato (izquierda) y Clara Cornet en su casa de París
El mueble de USM de la entrada está rematado con un jarrón de Gaetano Pesce y un cenicero de Ettore Stotsass. La silla es de Mies van der Rohe; la obra de arte es de la exposición Vieni a Vedere, de Pesce en 2023; el espejo es de Willo Perron.
¿La pareja más cool de París? Y la más ocupada…
Cornet, que trabajó en Opening Ceremony y Galeries Lafayette, ahora ayuda a firmas de moda en Instagram a impactar en Europa, Oriente Medio y África —tiene más de 60 mil seguidores en esta red social.
A sus cenas itinerantes va todo el mundo que es alguien en el mundo de la moda, el arte y el lujo —chefs, artistas y diseñadores—, y suelen tener lugar coincidiendo con eventos culturales como Frieze o Design Miami.
Juntos también dirigen Canetta, una marca de vino natural de culto que se distribuye en lata. De algún modo, lo compaginan todo con facilidad; nunca se les ve estresados y encuentran tiempo para los amigos y la familia.
En las encimeras de acero inoxidable de su cocina reformada de roble reposan la colección de cuchillos de Pronzato, un huevo Christofle de plata y un par de latas de Canetta, con vasos y bandeja de Sophie Lou Jacobsen.
"Siempre intentamos conciliar la vida laboral y familiar", dice Cornet. Por eso, cuando encontraron un piso industrial de 120 metros cuadrados en el norte de París, con una escalera de caracol de hierro forjado y un irresistible espacio al aire libre, supieron que era la casa que necesitaban. Aquí, cuenta Cornet, confluyen las distintas facetas de su vida. "Trabajamos, vivimos, somos anfitriones. Pronzato puede invitar a amigos y futuros colaboradores a pizza o a una cata de vinos en el jardín. Y es sentarse en el rincón donde florece el bambú favorece las ideas creativas", dice Cornet, añadiendo: "Nos encanta ser anfitriones; está en el ADN de los dos".
Una mesa y una silla Gae Aulenti, editadas por Prisunic, destacan en el jardín, donde a Cornet y Pronzato les encanta recibir a amigos y colegas.
El comedor cuenta con una mesa de Alvar Aalto rodeada de sillas vintage de ratán, adquiridas en una subasta, y una lámpara colgante Akari, de Isamu Noguchi para Vitra.
Un espacio de estilo industrial con toques “hogareños”
El espacio tenía en origen un aire industrial muy atractivo.
Sin embargo, la pareja quería que también resultara cálido. Dicho y hecho. Decidieron cambiar de sitio algunas paredes, abriendo la planta baja para crear una amplia zona de día, y reorganizando los dormitorios y el baño en la planta de arriba.
En una sutil variación de su baño rosa, famoso en Instagram, revistieron el nuevo con azulejos blancos. En colaboración con sus amigos de Atelier au Dela, crearon un rincón de biblioteca revestido de madera que también sirve de zona de juegos para Leo.
Cambiaron toda la iluminación original, utilizando apliques de papel que añaden un contraste de calidez a los suelos de hormigón y los techos altos.
"Funcionan bien con los volúmenes altos", explica Cornet: "Llenan la casa de una luz realmente acogedora".
Una lámpara Gatto de los hermanos Castiglioni y un jarrón de Gaetano Pesce en la estantería del dormitorio. La ropa de cama es de Tekla.
El acogedor rincón de la biblioteca, revestido de madera con la ayuda de Atelier au Dela, está equipado con una Lampe de Marseille, de Le Corbusier, y una silla con forma de mano, conseguida en una subasta vintage.
Minimalismo nórdico con toques de diseño francés e italiano
El sereno espacio es un cóctel de referencias perfectamente equilibrado, en el que se mezclan piezas minimalistas de Japón y Escandinavia con toques de diseño francés e italiano. En la cocina cuelgan de las paredes cuchillos y otros utensilios de cocina traídos de Japón, junto a una mesa de comedor Alvar Alto, sillas de ratán vintage y un farol Noguchi.
Cocina y comedor se abren a la sala de estar principal, que durante el día da una sensación diáfana como de nube, con la luz del sol bañando piezas vintage; dos ejemplos son el sofá y una mesa de travertino comprada en la Galerie Blanchetti, uno de los lugares de compras favoritos de Cornet. El toque radical lo ponen un jarrón de resina de Gaetano Pesce, un cenicero de Ettore Sottsass y el espejo XXL de plástico moldeado de su amigo Willo Perron.
En el dormitotio, una silla Pumpkin, de Pierre Paulin, en Ligne Roset, con dibujos de Michael McGregor y una litografía de Inès Longevial. Los estores son de Maison Thevenon.
La bañera, revestida de azulejos, aporta un toque gráfico. Toallas de Tekla.
"Nos gusta rodearnos de objetos que nos recuerden a las personas que admiramos y queremos", dice Cornet, que destaca las obras de arte en el salón de su colaborador y amigo Marc Leschelier, un taburete de su amiga Sophie Dries y los dibujos de Michael McGregor colgados en el dormitorio.
"Pintó a mano lo que solemos pedir cuando vamos al Harry’s Bar de París: un Negroni, un Espresso Martini y un plato de patatas fritas para compartir".
Desde que se mudaron a principios de 2024, Cornet y Pronzato se han ido acomodando al lugar y estableciendo rutinas y rincones. Han plantado tomates en el huerto, han organizado una fiesta de cumpleaños para Leo y ya han conceptualizado un puñado de nuevas ideas mientras comían pizza.
"Aunque es una planta grande y abierta, cada espacio es autónomo", reflexiona Cornet.
"Si uno de nosotros está trabajando en la mesa de la cocina, el otro puede pasar el rato en el sofá y Leo puede jugar en su rincón de lectura. Cada uno tiene su rincón e independencia".
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