查看完整案例

收藏

下载
Hemos encontrado una casa pequeña de estilo brutalista enclavada en una roca. Con piedra, hormigón y madera, un arquitecto francés ha transformado un casa pequeña en un refugio brutalista donde vivir, trabajar y montar exposiciones para jóvenes artistas. No te pierdas la ducha de azulejos y el patio con enredaderas salvajes.
En esta casa pequeña de estilo brutalista, un gran ventanal da a un patio ajardinado poblado de helechos. Hay un banco de hormigón que crea una suave transición con el exterior. Frente a una gran pared de piedra de granito vista, otra pared blanca y brillante da contraste. Producción: Marion Di Rodi.
Hemos encontrado una casa pequeña de estilo brutalista enclavada en una roca. Esta casa pequeña reformada bajo los parámetros del estilo brutalista está situada en un antiguo barrio humilde de Oporto.
"Mi padre es de origen portugués y, cuando compré la casa, estaba reconectando con mis raíces paternas", confiesa el arquitecto François Leite. “Había sido muy reformada sin permiso hace algunos años. Era una casa oscura, sin comodidades...”, revela.
En esa primera visita, el arquitecto descubrió un pequeño bosque de enredaderas y vegetación virgen en la parte trasera de la casa, con un trozo de roca emergiendo de él, y fue amor a primera vista. A partir de ahí, comenzó el trabajo de diseño, "un proceso bastante largo, porque no es fácil cuando se trata de tu propia casa, del que quieres que sea tu hogar".
La geometría de las formas y el reflejo de los materiales crean la riqueza visual de esta casa pequeña. A la derecha, una vajilla portuguesa vintage que, al igual que el resto del mobiliario, procede de anticuarios y casas de segunda mano de Oporto.
El salón, entre el jardín y el patio, es un espacio decididamente contemporáneo que se funde con las diversas estructuras antiguas y las piezas del paisaje. Los grandes ventanales captan el sol y el patio proporciona frescor, por lo que el espacio es agradable todo el año. Hay un pequeño cuadro de la artista Serena Barbieri. En la pared, un aplique de cerámica del propio François Leite.
Una casa sostenible “y robusta”
Para Leite era la ocasión ideal de plasmar sus ambiciones en materia de vivienda y de diseño arquitectónico.
“Tras diez años trabajando en una agencia de urbanismo, era el momento oportuno para enfrentarme a un sitio más experimental y robusto. También buscaba un lugar sostenible, en cuanto a producción de energía y de los materiales utilizados, pensando en los posibles usos futuros del espacio".
"En este caso, buscaba un lugar para vivir, trabajar y exponer obra de jóvenes artistas. La clave es pensar espacio modulares y abiertos, pero también puntos adicionales de suministro de agua y electricidad. A menudo pienso en una casa como una galería en potencia, un lugar para una fiesta o un acontecimiento artístico”. reflexiona el arquitecto.
Con un espíritu brutalista, el arquitecto deja al descubierto un muro de piedra, que combina con puertas de espejo y una escalera de hormigón sin barandilla.
Una reforma llena de sorpresas
La casa es lo que se conoce en portugués como una ilhas, típica vivienda obrera que apareció en Oporto en el siglo XIX e incluye un pasadizo, una especie de callejón que conduce a la parte trasera de cada parcela desde la calle. El antiguo propietario lo tapó, así que el pasadizo, cerrado por el lado de la calle, añadió casi 60 m2 extra a la superficie original.
La primera fase de la renovación consistió en crear un pequeño patio, tanto mineral como vegetal, para añadir encanto a la casa. Al desbrozar el terreno, el arquitecto se dio cuenta de que la roca sobre la que estaba construida la casa era inmensa.
Además, está situada sobre una antigua cantera de granito que se utilizó para construir la iglesia de al lado.
La cocina da a la calle. El mármol portugués, la piedra de granito y las vigas de cemento y hormigón del techo se unen en un emocionante diálogo de materiales.
La cocina se integra discretamente en esta casa pequeña gracias a sus líneas sencillas. Los tonos blancos ayudan a difundir la luz en la zona de estar. Lámpara de suspensión vintage de cristal, de Helena Tynell y Heinrich Gantenbrink.
El alma de una casa muy especial
Para aportar luz al corazón de la casa, el muro de ladrillo que daba al patio fue sustituido por un gran portal de hormigón apoyado sobre tres pilares, entre los que se encuentra un gran ventanal que da a la roca. François Leite crea un lugar que une el exterior con el interior en forma de banco de hormigón justo delante del vano.
Otro elemento destacado es el muro de granito, "descubierta bajo varios centímetros de capas de alicatado y cemento. Se realizó una excavación casi arqueológica para conservarlo y revelar el alma de la casa", cuenta.
El suelo con textura se adentra en el cuarto baño, de azulejos verdes.
Construir sobre lo existente
Se han eliminado todas las estructuras que no eran de piedra, liberando y simplificando el espacio. El salón tiene una zona de estar a un lado y una cocina abierta en el lado opuesto de la calle. Entre ambos se encuentra el comedor y la escalera que conduce a la zona de noche, enmarcada por dos puertas de espejo. La cocina es deliberadamente sencilla, toda blanca con mármol portugués, casi minimalista. Tanto el suelo como el banco son de hormigón con guijarros blancos, un granito resistente y brutalista.
El antiguo pasillo que conducía de la calle al patio cerrado se ha transformado, del lado de la cocina, en un aseo a la izquierda y un lavadero a la derecha, mientras que del lado del salón, un cuarto de baño se abre al jardín, como una ducha exterior. Las puertas de espejo sobre marcos de acero se funden con la pared de piedra para dar un toque contemporáneo.
Instalado en un antiguo pasillo, este cuarto de baño da al patio y funciona casi como una ducha exterior cuando la puerta está abierta.
En esta casa, el piso de arriba no cubre completamente el primer nivel. Como resultado, la luz fluye entre el dormitorio y, en este caso, el cuarto de baño. Más fotos de esta vivienda, Muebles de segunda mano con mucha personalidad
Todos los muebles proceden de anticuarios y tiendas de segunda mano de Oporto. Destacan silla de Alvar Aalto, una mesa de centro de mármol brasileño y una antigua vitrina portuguesa. El propietario también siente especial cariño por la lámpara de techo vintage de Helena Tynell y Heinrich Gantenbrink y una silla de oficina de los años 40.
Pequeños cuadros collage, de Serena Barbieri y una escultura de Victor Marqué, dos artistas que tienen estudios no lejos de la casa, completan el conjunto, junto con una escultura de terracota del propio François Leite. En resumen, una casa esencial que utiliza el estilo brutalista para crear contrastes.
En el piso de arriba, casi altillo, el techo inclinado de madera, que se ha dejado inacabado, crea una atmósfera cruda y cálida a la vez. El borde de la losa del entresuelo se ha trabajado para enmarcar la vista del patio desde la cama. Los armarios calados sirven también de barandilla. La silla es de los años 1940-1950.
客服
消息
收藏
下载
最近












