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De antiguo almacén de pieles a lofts modernos, cálidos y minimalistas: así puedes vivir en el barrio más ‘cool’ de Copenhague
El arquitecto y diseñador David Thulstrup ha creado cuatro lofts modernos y sofisticados de 220 m2 en un almacén protegido y lleno de restricciones en el barrio más codiciado de la capital danesa.
El salón de uno de los lofts, con pocos muebles pero muy bien escogidos y vistas al canal.
David Thulstrup convierte un almacén protegido en Copenhague en cuatro lofts modernos y acogedores
Durante mucho tiempo, Christianshavn fue un barrio obrero y muchos de sus edificios estaban a punto de ser demolidos, pero desde hace unos 20 años, la zona está más solicitada que nunca, sobre todo como
barrio
residencial.
En uno de los muchos almacenes que aún existen, un inversor danés encargó al arquitecto y diseñador
David Thulstrup
la construcción de cuatro
lofts
modernos y luminosos.
El edificio de 200 años, situado en Strandgade 104, figura en la Lista del Patrimonio Danés, por lo que la intervención presentaba numerosas restricciones y un proceso de aprobación complejo; a pesar de ello, Thulstrup aceptó el reto.
Los espacios resultantes, diáfanos e inundados de luz, son ahora un ejemplo de casas modernas y funcionales en un barrio céntrico, situado frente al mar y con un histórico modelo de canales inspirado en el modelo de
Ámsterdam
. Christianshavn es muy popular por su céntrica ubicación frente al mar. Conn su histórico sistema de canales, se construyó a principios del siglo XVII siguiendo el modelo de Ámsterdam y está considerado como uno de los barrios más bohemios y románticos de la ciudad, (aquí encontrarás el restaurante Noma, la Ópera de Copenhague o la ciudad libre de Christiania), ¿quién no querría vivir aquí?
El antiguo almacén de Strandgade 104 está situado junto al canal. Los futuros residentes tendrán acceso a un pequeño embarcadero y a una ducha exterior en el patio.
Prohibido levantar muros
Incluso para alguien con tanta experiencia com David Thulstrup -fundó su estudio hace 15 años-, la reconversión era una empresa inusual tanto por sus dimensiones como por los estrictos requisitos. La orden de conservación prohibía levantar muros, así que la solución pasa por dos bloques independientes, uno para la
escalera
con cocina equipada contigua y otro para el cuarto de baño de granito finlandés, una piedra que ya se había utilizado en la casa.
Thulstrup también utilizó materiales originales en otras zonas: el
ladrillo
se dejó al descubierto y se volvió a enlucir a la manera tradicional y las vigas de madera se restauraron con mimo.
El acero negro que utilizó para las escaleras y las superficies de la cocina recuerda a los herrajes de la fachada. El hueco del ascensor, para el que el arquitecto obtuvo un permiso especial, está revestido de cuero, una referencia a las pieles que antaño se almacenaban en el edificio. Sin embargo, a pesar de la historia industrial de la construcción, el objetivo para Thulstrup estaba bien claro desde el principio:
"No quería imitar el pasado, quería traer el futuro al pasado".
Las gruesas vigas de madera dan estructura a los lofts. La cocina está conectada a uno de los dos bloques, las únicas paredes que Thulstrup podía construir según la orden de conservación.
Un lujo urbanita
Finalmente, se crearon tres lofts, cada uno de 220 metros cuadrados, y un
ático
repartido en los dos niveles superiores, conectados por otra escalera. Aparte de esta y el cuarto de baño, todos los pisos son completamente diáfanos, con un eje entre las ventanas que dan al canal por un lado, y las que dan a la ciudad por el otro, que crea una sensación de amplitud enmarcada por las paredes exteriores. Con unos pocos muebles seleccionados, David Thulstrup consigue, como en todos sus proyectos, crear un ambiente acogedor y cálido. El arquitecto, hasta se plantea vivir aquí él mismo:
"Hay una
ducha al aire libre
en el patio que se puede utilizar después de un chapuzón en el puerto de Krøyers Plads y también hay un amarre para una pequeña embarcación. Vivir así en el centro de Copenhague es inimaginable".
Las paredes están revestidas con un acabado tradicional danés, una mezcla de arcilla, tiza y arena. En Dinamarca no se permite ningún otro tipo de enlucido en edificios protegidos.
El arquitecto evistió de cuero el hueco del ascensor de la derecha, en homenaje al antiguo uso del edificio como almacén de pieles.
Una imagen del dormitorio, confortable y de aspecto monacal.
Thulstrup mandó fresar las bañeras de los pisos con granito finlandés, una piedra que ya se había utilizado en otras partes del edificio.
Una escalera de acero ennegrecido conecta las viviendas.
El arquitecto y diseñador David Thulstrup delante del antiguo almacén de Strandgade 104, en Copenhague. La placa de la izquierda indica que el edificio, construido en 1804, está protegido.
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