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De oficina gris a refugio minimalista: así es la luminosa casa de 42 m2 que querrás copiar (y presumir)
La arquitecta Federica Scalise transforma una antigua oficina en el corazón de Atenas en una vivienda minimalista y luminosa, donde el color, el hormigón visto y la conexión con el exterior definen un nuevo modo de habitar.
De vieja oficina de 42 m2 a casa minimalista y práctica en el centro de Atenas
Salón con vistas a la terraza. La cocina roja está diseñada a medida, en la zona del salón, una mesa blanca
Las nuevas tendencias de vida se centran en una visión más consciente y ética del hogar, un lugar donde el espacio, el confort y la sostenibilidad se unen para crear entornos adaptados a las necesidades reales del día a día.
Ya no se trata de viviendas grandes y prohibitivamente caras, sino de espacios optimizados, sostenibles y confortables.
Es precisamente esta filosofía la que da lugar a viviendas pequeñas que reducen lo superfluo para dejar espacio a lo esencial, promoviendo un estilo de vida más sencillo y funcional.
En este contexto se enmarca el diseño de un pequeño piso de solo 42 metros cuadrados, situado en el corazón de Atenas, en el animado barrio de Exarcheia. Fue diseñado por la talentosa arquitecta e interiorista Federica Scalise que transformó una vieja oficina en desuso en una casa minimalista luminosa, acogedora y perfectamente organizada, diseñada para alojar a una o dos personas.
Una intervención que redefine el concepto de vivienda contemporánea, demostrando cómo incluso los espacios más pequeños pueden ofrecer funcionalidad y belleza.
La cocina, hecha a medida y de un vibrante rojo, añade el toque de color al espacio.
El impacto visual del hormigón
"El objetivo era convertir un espacio descuidado en una residencia moderna y práctica, que ofreciera comodidad y versatilidad en pocos metros cuadrados", explica la arquitecta e interiorista Federica Scalise. Situado en la última planta de un edificio de los años 70 y rodeado de una gran terraza, este pequeño piso de Atenas tenía un enorme potencial para una nueva vida.
En la primera fase de la transformación, se derribaron todos los tabiques existentes, dejando al descubierto una viga de hormigón que ahora sirve de elemento estructural con un fuerte impacto visual, separando la superficie en dos zonas distintas.
La pared curva esconde el cuarto de baño, que se ha ampliado para incluir una ducha. "Optamos por instalar una pared continua y flexible, capaz de dividir la zona de estar del dormitorio. Este elemento permite crear intimidad cuando es necesario, pero al mismo tiempo favorece una distribución fluida y dinámica", explica la diseñadora. La zona de noche se transforma así en una alcoba multifuncional, a la vista o no, según las necesidades, que se convierte en un pequeño estudio con escritorio y librería. El cuarto de baño también se ha rediseñado con la introducción de una nueva pared curva que alberga la ducha, añadiendo un toque de suavidad a la estructura arquitectónica y facilitando la entrada de luz natural.
El color como protagonista
La zona de noche queda al descubierto gracias a unas cortinas azules, flexibles y ligeras.
Un aspecto clave es el hábil uso del color, que se convierte en el hilo conductor de todo el proyecto.
La paleta de colores, viva y atrevida, ayuda a definir las funciones de las habitaciones, realzando la luz natural y creando un ambiente contemporáneo y lúdico.
La cocina lineal, la única estructura fija de la casa, es un elemento multifuncional que también sirve como elemento de almacenaje y llama la atención por su tono rojo intenso, que aporta alegría a la estancia. El suelo azul cielo, por su parte, amplifica visualmente el espacio y potencia su luminosidad, mientras que la cortina, más oscura, separa ambientes sin cerrar visualmente las estancias.
El enfoque poco convencional de este proyecto redefine el concepto de vivienda: un entorno dinámico, flexible y en constante evolución, capaz de adaptarse con ligereza y flexibilidad a las necesidades cambiantes de la vida cotidiana.
La entrada al cuarto de baño, en un blanco inmaculado.
Este proyecto no solo demuestra que vivir en pocos metros cuadrados es posible, sino que puede ser también estimulante, confortable y creativo.
A través de un diseño inteligente, materiales sencillos y un enfoque atrevido del color, la arquitecta Federica Scalise ha convertido una oficina olvidada en una vivienda contemporánea, funcional y emocionalmente cálida.
Una casa que no solo se adapta al presente, sino que anticipa el futuro de la vida urbana: más flexible, más consciente y profundamente humana.
El plano del proyecto.
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